La comunidades indígenas y el turismo comunitario

Image-1Sin duda una de las riquezas más grandes del país, si no el que la más, es nuestra cultura indígena viva. Al decir viva no me refiero a los templos y ciudades en ruinas que llamamos zonas arqueológicas ni a los espectáculos en hoteles, centros de convenciones, museos y parques temáticos. En todo México, e incluso traspasando sus fronteras, existen grupos indígenas que han mantenido su forma tradicional de vida casi intacta a pesar del paso del tiempo, de una conquista, de guerras, matanzas y de mil intentos de ser erradicados o ser absorbidos por la civilización o la promesa de una mejor economía. Desde que tengo memoria cada gobierno en turno ha prometido transformar la realidad de los grupos nativos, pues se asume que su condición es degradante.

imagen.jpgPor siglos no hemos terminado de comprender que la cultura original, aquella que se preserva viva es un patrimonio nacional, que no solo mantiene vivas lengua, creencias, ritos y tradiciones, a través de los pueblos indígenas se ha preservado un camino hacia la alegría, se ha mantenido una forma de vida que se basa en la familia, en el culto a los ancestros, el respeto a los ancianos y a la gente que es diferente. Una cultura cuyos mitos y leyendas se basan en el contacto con la naturaleza y con los elementos que la conforman. Podría parecer idealista, y en verdad lo soy, pero he dedicado la mayor parte de mi vida a conocer, convivir y trabajar con gente de campo, en particular en la zona Maya y como mexicano siento enorme orgullo.
Por eso es que el Tren Maya me parece adecuado y con sentido. Pensar en canalizar al turismo, facilitando su traslado, hacia una región de una gran cultura viva me parece acertado. La gran limitación que le veo al proyecto que hasta ahora han presentado es el escaso número de estaciones. No basta poder llegar a Carrillo Puerto para acceder al amplio territorio denominado “Zona Maya”, no basta llegar a Chichen Itzá, Calakmul y Palenque si no se da la posibilidad de generar un modelo de visita donde las comunidades de la zona y sus riquezas puedan ser compartidos.
He propuesto que en el trazo del Tren se construya una Cilclovía, la “Vía Maya”, insistiré en ella, ya que a partir de esta base de infraestructura puede derivar una red de caminos que comuniquen de mejor forma a las comunidades rurales, particularmente en bicicletas, pero también caminos paralelos donde se diseñe, en conjunto con transportistas existentes, un servicio público de calidad. Tiendo a ser muy optimista pero porqué no pensar en que los hoy abandonados caminos rurales puedan transformarse en vías comunitarias diseñadas para la protección del ciclista y del peatón, caminos que se construían respetando el medio ambiente. Recordemos que la antigua Civilización Maya tenía los caminos blancos (Sac Be), una red de amplias vialidades que comunicaban a las principales ciudades y a sus poblaciones rurales. Si lo Mayas antiguos lo pudieron hacer sin maquinaria, ¿cómo no lo podremos hacer los mexicanos de hoy con todas las herramientas a nuestro alcance?
Estoy seguro que si en la zona maya se puede revivir los caminos blancos, el mismo modelo pudiera trasladarse a las distintas zonas indígenas del país, cada una con enorme atractivos culturales, naturales y arqueológicos. El proyecto de la “Via Maya” puede crecer a un proyecto de México sostenible, de México Ecológico, de un México con enorme orgullo y respeto hacia nuestras riqueza indígena y rural.

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