Participación Ciudadana, la base de la transformación

portadabanderaComo muchos yo no voté por AMLO, no está vez, anteriormente sí, cuando pensé que era la única alternativa para ganarle al PRI. Yo no soy un hombre de izquierda ni de derecha, no apoyo a ningún partido y menos espero que exista un mesías que con su sola personalidad cambiará al país para convertirlo en la utopía que soñamos. Pero este sábado pasado en la explanada del Zócalo, después de la entrega del bastón de mando por parte de los pueblos indígenas, escuché un discurso como nunca había tenido el gusto de hacerlo de parte de un político mexicano. Nuestro nuevo Presidente tocó cien puntos que básicamente serían el marco de referencia de su gobierno. Con bastante detalle y buen orden habló de la pobreza en la que la mayoría de los mexicanos vive. Al igual que AMLO he tenido la oportunidad de caminar por los pueblos y colonias del país y es triste ver la pobreza en cada barrio, la falta de infraestructura básica para una vida digna. En particular la situación de los grupos vulnerables como los ancianos y los discapacitados, por eso me dio tanto gusto que la primera parte de su propuesta estaba relacionada justo con ayudar a estos dos segmentos de la sociedad que en la práctica están desprotegidos.

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en la presentación del plan de becas para jóvenes que no están integrados a la actividad productiva. Al igual que el discurso de Lopez de ayer, dicho plan me pareció lógico, coherente, razonable y muy necesario, yo fui el primero en levantar la mano y apuntarme para recibir jóvenes dentro de mi empresa, no solo es un subsidio a los jóvenes, es un apoyo a las empresas.

No me voy a dedicar en detallar uno a uno los 100 puntos, pero si quiero establecer que me queda claro que para financiar todos estos programas sociales, tan necesarios, no es requerida una varita mágica como los analistas apuntan. Es un hecho que si se logra eliminar la corrupción, los robos al erario, los gastos innecesarios que muchos políticos y servidores públicos llevan a cabo, si se logra administrar a lo que queda de las empresas paraestatales (PEMEX y CFE) con eficiencia, mucho se va a lograr.

En el México de ayer cientos, miles de servidores públicos, dígase policías o secretarios particulares simplemente se dedicaban a hacer comparsa a diputados, senadores, presidentes municipales y gobernadores, miles de individuos que recibían un sueldo del Estado simplemente se dedicaban a proteger la espaldas de los funcionarios “Servidores Públicos “. Cuánto miedo había en la política, cuánta riqueza extraída del erario para enriquecer las cuentas de muchos hombres de poder y sus aliados.

México es una país extremadamente rico y abundante, ha dado para ser saqueado durante siglos y aun así los pobres siguen vivos y los políticos siguen haciendo negocios, pero ya es hora que los ricos se hagan por emprendimiento, por trabajo e innovación y no por un buen “contacto”, ya es hora de que los pobres tengan la oportunidad de vivir con seguridad, de recibir educación de calidad y abrir la puerta a mejoras oportunidades. México tiene que ser un país de bienestar y no un país de ricos y pobres. Creo que tenemos seis años de oportunidad para romper esquemas caducos; tirar lo viejo, lo que no sirve y proponer nuevos modelos de convivencia.

La sociedad civil tiene que organizarse para hacerse escuchar en los referendos y consultas, tenemos que hacernos escuchar en la calles y en la redes sociales. Tenemos que evitar a toda costa que cualquier servidor público robe dinero del erario, tenemos que eliminar el concepto caduco de pensar que el que la “tranza avanza” o que el “moche” resuelve problemas. Desde ahora los servidores públicos tendrán que estar en la lupa del escrutinio público, pero para ello se necesita una sociedad civil participativa, proactiva, finalmente somos nosotros los ciudadanos de a pie los que vamos a hacer la transformación que este país requiere.

La oposición, las diferencias de opinión política y económica tienen que ser expresadas, la prensa tiene que ser libre, tiene que haber diálogo entre los que pensamos diferente, de eso se trata la diversidad, de que exista respeto a pesar de nuestras diferencias.

Hoy celebro con la mitad de México a un nuevo Gobierno, que no es perfecto pero sin duda manifiesta buenas intensiones. Los cien puntos presentados en el Zócalo este primero de diciembre representan sin duda un parteaguas en la historia del país, algunos lo están llamando la cuarta transformación. Y yo digo: ¿Por qué no participar en ella?

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