Yo sí les creo

Caballeros es tiempo de dejar de ser animales y comportarnos como hombres. Son demasiados los casos de acoso sexual que se dan todos los días en nuestra sociedad. La mentalidad machista, pensar que el hombre es un animal y que por poseer mayor fuerza física que la mujer tiene derecho a someterla es el pensamiento más retrógrada que hay, como un vestigio de nuestra bestialidad primitiva. Un hombre que acosa, molesta y persigue a una mujer es igual a un perro que huele a una hembra en celo; no se controla y sale tras de ella, si otro macho se interpone  en el camino se desata la violencia incontrolable. Finalmente la hembra siempre termina siendo ultrajada a la fuerza mediante el sometimiento violento.

Parece ser que aún hay muchos machos en la sociedad que no quieren evolucionar y se mantienen tercos en su ignorancia. A diario en las ciudades y pueblos, calles oscuras y veredas del país ocurren demasiados casos de violaciones sexuales. Lo peor de todo esto es que gran porcentaje de ellas ocurren justamente en casa, en familia, en el mismo núcleo de nuestra sociedad. Ya no podemos permitir que un pequeño grupo de animales arrebaten a las mujeres la libertad de caminar. No es posible que la libre movilidad de nuestras hijas esté condicionada por el acoso permanente y la amenaza, esto tiene que cambiar, los hombres tenemos que cambiar.

Cuando ocurre algún caso de violación lo más fácil es decir: “Ha de haber sido una mujerzuela”, “seguramente lo merecía”, “estaba vestida de forma provocativa”, “cómo que no le creo”…Pues yo sí les creo, nos inventamos una cantidad de explicaciones absurdas y misóginas para justificar a los animales que perpetúan el acecho y el crimen. Los hombres que violentan a la mujer son criminales, cometen delitos que merecen los castigos más rigurosos, estás personas son animales y deberían ser tratadas como tales. 

En casa tengo un hermoso perro, un macho raza doberman, es una belleza de animal, pero también tengo dos hermosas hembras adoptadas de raza “malix” que sufrían de forma permanente el acoso, y no solo ellas sino que este incontrolable instinto del macho provocaba que atacara a otros perros y a humanos, se había convertido en un problema. La solución fue sencilla, lo llevé al veterinario para ser castrado, fácil, el problema se resolvió.

La sociedad permanece en continua evolución. Hoy en día existen sociedades avanzadas donde se disfruta de una alta calidad de vida, en ellas los derechos humanos son pilar del bienestar, pero también hay otras que siguen  obstinadas en mantener creencias obsoletas que permiten sostener la subyugación de género y de casta, por lo general estos grupos no prosperan en lograr el bienestar común. Para alcanzar la libertar individual de cada persona se requiere una sociedad comprometida y participativa. En México no podemos decir que hemos logrado avanzar mucho en cuanto a justicia, libertad y derechos humanos. Tenemos un pie puesto en el desarrollo y el bienestar y el otro en el obstinamiento de seguir tolerando la injusticia y el crimen con tal de que las cosas no cambien y se mantengan los privilegios de unos cuantos o en este caso de un género. 

Necesitamos hacer un pacto social: los hombres no somos animales, todas las mujeres tienen que ser respetadas como iguales. El Estado en sus distintos niveles y el Gobierno en todos sus poderes tiene que aceptar que hay un problema y que la solución solo puede venir desde todos los frentes: Por un lado está la educación, en donde tiene que quedar bien en claro este equilibrio, tanto en la educación pública como en la privada y más importante aún la que se inculca en la familia. Tiene que manifestarse de manera explícita que la mujer y el hombre tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones. Esto lo tenemos que entender desde pequeños, lo tenemos que inculcar. El problema que sufrimos hoy en día es serio y hay que resolverlo a través de leyes más estrictas, de un sistema de justicia que verdaderamente prevenga la impunidad, que castigue a los agresores y que proteja a las víctimas. En pleno siglo 21 ya no es posible que los violadores no puedan ser castigados, que los machos sigan en las calles molestando a nuestras mujeres y que un sistema de creencias por demás obsoleto los proteja, los tolere y los justifique.

Por eso caballeros, amigos, hombres de bien, los convoco a promover el respeto a la mujer, los convoco a evolucionar:  dejar de ser machos, aceptar que las causas feministas son válidas y urgentes. Hay que apoyar a nuestras compañeras, tenemos que mostrar que la inteligencia y el sentido común son más poderosos que el instinto, es mucho más fuerte lo que nos une que aquello que nos divide. 42b3e95f-ffd2-4042-b075-cdacd0420e89

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