CAPÍTULO TERCERO

Screen Shot 2018-12-10 at 7.11.49 PM         Una vez que estuve en el espacio abierto, lejos de cualquier atracción gravitacional, mi nave permaneció suspendida, esperando a que vislumbrara mi siguiente objetivo. La Tierra y Venus se veían como dos lunares en el rostro luminoso del Sol.Más allá, afuera de la esfera solar, pude distinguir un puntito más que debía de ser Mercurio, mi siguiente objetivo. Dirigí mi embarcación con rumbo a aquel pequeño planeta que se veía a la distancia. Pasé lejos de la Tierra y de Venus,pues Mercurio se encontraba en distinta orientación orbital. El viaje me pareció largo, pero conforme me fui acercando sentí una gran fuerza de atracción. Me dejé llevar por la inmensa gravedad, pensando que me llevaría hacia mi destino, pero cuando estaba a punto de penetrar en la atmósfera de Mercurio, me seguí de frente rumbo al Sol. ¡La potente atracción no era de Mercurio, era del Sol! Perdí el control sobre mi nave y comencé a dar giros involuntarios, cayendo en espirales rumbo a las violentas llamas que amenazaban consumirme con todo y burbuja espacial. Por un momento pensé que ese sería el fin de mi viaje, justo entonces ocurrió una explosión solar la cual me lanzó expulsándomemás allá de la órbita de la Tierra, pero en distinta dirección. Cuando se detuvo mi impulso y volví a tomar el control,pude ver a Júpiter que parecía querer inducirme a viajar hacia él. Quedé encantado antela vista de un planeta tan grande y magnético, por un momento olvidé que tenía que sembrar la semilla luminosa en Mercurio y desvié mi trayectoria bajo el poder de influencia de Júpiter. Al acercarme,comencé a escuchar un retumbar poderoso, parecido al del Sol, pero asonante y falto de armonía. Fue entonces que desperté del encanto y di una vuelta de ciento ochenta grados para tratar de regresar a mi camino. Con gran esfuerzo logré virar y volví a intentar aterrizar sobre la superficie de Mercurio.

Esta vez apunté bien el mando de mi nave y logré penetrar por el lado oscuro del primer planeta. Me extrañó que estando tan cerca del Sol, en Mercurio hiciera tantofrío. Pensé que por su tamaño la fuerza de gravedad sería débil, y vaya sorpresa que me llevé al sentir una densidad fuertísima en la atmósfera y más aúnsobre la superficie. En un principio avancé lentamente,pero al rato mi traje espacial se adaptó alentorno y me permitió caminar normalmente. Tenía que buscar el lugar adecuado para dejar la semilla que había traído conmigo desde Marte pero, ¿dónde? En aquel suelo rocoso era imposible que la semilla germinara. Tal vez dentro de alguno de los múltiples cráteres que cubrían al planeta. Al finalllegué hasta un inmenso hoyo, cuyo fondo era imposible definir. Por el horizonte se veían los colores del amanecery comprendí que tenía que refugiarme, ya que los rayos directos del Sol me calcinarían en un instante, aun con mi sofisticado traje espacial. El lapsohacia el amanecer ocurrió mucho más rápido de lo que pensé y tuve que aventarme hacia el cráter al sentir quelos poderosos rayos del Sol rozabanmi membrana espacial.

Caí como una piedra en un abismo, hasta que de pronto, en el fondo del agujero, logré ver un embudo de luz dorada que podría ser el centro mismo del planeta. Traté de detener mi caída pero la misteriosa flor de pétalos de oro me succionó hasta su mismo centro. Pensé que el impacto de aterrizaje sería fuertísimo,pero no fue así y detuve mi impulso lentamente sin jamás aterrizar. Quedé suspendido entre la luz y vi que flotando cerca de mí se distinguían formas sombrías que se movían alrededor. Las sombras tenían silueta de pájaro y volaban a través de la luz sin hacer sonido alguno. Supongo que les parecí agradable pues de todos lados llegaron más y más de aquellos pájaros sombríos. Comprendiendo que esas formas tenían vida, les enseñé el fruto que cargaba conmigo para ver si me podían ayudar a encontrar donde sembrar las semillas que contenía. Uno a uno,los pajarillos contemplaron el fruto y luego volaron en formación, indicándome que los siguiera. Llegamos hasta una zona donde las sombras tenían forma de árbol. En el centro de aquel bosque había una gran pirámide que podía verse desde lejos. Los pájaros me guiaron hacia ella y entraron por un pórtico que me pareció como un estanque de aguas de color.

Adentro de la pirámide los pájaros mostraron su plumaje resplandeciente y, contrario a lo que ocurría afuera, brillaban en medio de una oscuridad absoluta. En el centro de aquel templo de límites indefinidos había una gran escultura de oro con forma de pájaro. Con suma precaución me acerqué hacia ella y comprobé que en efecto estaba inanimada. Entre varios de los pájaros dorados me arrebataron el fruto de la mano y lo llevaron hasta el pico del gran ídolo. En ese momento la estatua comenzó a comerse el fruto y adquirió ánimo de vida mientras lo hacía. Cuando terminó, su plumaje era colorido y, después de mirarme, comenzó a cantar, anunciando un nuevo ciclo de vida. Como si con su canto estuviera rompiendo un hechizo.Los límites de la pirámide parecieron diluirse por completo y el bosque de sombras adquirió color mientras la intensidad de la luz fue menguando.

Cuando el ave terminó su canción, el centro del planeta quedó convertido en un paraje de colores animados, donde los objetos brillaban con luz propia dentro de la oscuridad. Una vez concluida la transformación, el pájaro acercó su pico hacia mí y rozó la membrana de mi burbuja.

—¡Gracias! —escuché decir a su hermosa voz—.Has roto el maleficio que había caído sobre mi planeta.

No tuve palabras para responder y el gran pájaro continuó:

—Los invasores me habían mantenido en una jaula de sombras y con eso lograron obstruir la evolución espiritual. Pero yo sabía que los dioses mandarían un emisario para liberarme del fatal hechizo que mantenía a este planeta dormido en la penumbra. Esta es la primera flor de la galaxia, desde aquí el polen brota para que muchas semillas puedan ser regadas por el universo.

El paisaje alrededor se llenaba de vida y color a cada instante. Los pajarillos pequeños volaban de flor en flor y extraían el néctar para que la vida se multiplicara. El mundo del color comenzó a vencer sobre toda luz y toda sombra. Fue grande mi asombro al ver que en el centro de aquel paraíso brotó un tronco gigantesco de plata, muy parecido al gran palacio que había visto en Marte. De él brotaron ramas, hojas y flores doradas. El gran pájaro se mantenía a mi lado mientras yo contemplaba el despertar de un mundo dormido.

—El árbol que está frente a ti es el origen de la vida, la fuente de toda belleza —explicó el pájaro—,tú has viajado desde un planeta cercano, atravesando umbrales dimensionales con la misión de recuperar el paraíso perdido. Mira como toma forma el sueño de los dioses.

—Es hermoso en verdad, pero, ¿acaso en la Tierra, también se está manifestando esta belleza?

—Los terrícolas viven cautivos en la tercera dimensión, para ver este paraíso necesitarían liberarse de las ataduras de la materia y el tiempo,mas ya se acerca el momento para que lo logren. En ti está la solución.

—No entiendo —confesé.

—La Tierra, tu planeta de origen —explicó el pájaro—,es el ancla tridimensional de la galaxia, ahí es donde la vida tangible ocurre en sus distintas formas. Desde tiempos inmemoriales, el planeta azul ha sido el campo de batalla entre las fuerzas de la luz y las fuerzas de la oscuridad. Ahora tu planeta está invadido por espíritus nefastos que sofocan el anhelo de que los dioses vuelvan. Es una conspiración que se está llevando a cabo desde Júpiter y Saturno. Como guerrero galáctico, tú tienes que viajar al territorio del enemigo y vencer a las tinieblas que reinan.

—¿Y, cómo le voy a hacer para lograrlo?

—De aquí te llevarás multiplicadas las semillas de luz que irás sembrando en el territorio enemigo. Para que, cuando menos lo esperes y sin que ellos se den cuenta, brotaran paraísos en medio del infierno y nadie podrá detener la gran transformación. Hazde cuenta que llevarás contigo fracciones del Sol para ocasionar incendios entu camino. Y el fuego que provoques será un fuego con el cual el viejo mundo se fundirá para tomar nueva forma, de acuerdo a los ideales de la conciencia colectiva.

—Señor —le dije al gran pájaro—,todo lo que me dices es muy ilustrativo, pero explícame, ¿qué es en verdad el árbol de la vida?

—Este árbol que tienes frente a ti es un modelo de los universos. Mira, como ser humano,tú habías vivido cautivo en la tercera dimensión.Después de haber recibido el oráculo del amor,tuviste acceso a la cuarta dimensión. Fue entonces cuando encontraste al árbol de la vida y, a través de él, lograste vivir en otra forma dimensional. Los marcianos, como te habrás dado cuenta, no son de materia tangible como los seres humanos, pues ellos habitan en la cuarta dimensión igual que nosotros aquí en Mercurio y los invasores de Júpiter y Saturno. La Tierra es el único de los planetas donde hay vida tridimensional.

—¿Y, qué me dices de Venus y su reina?

—La reina de Venus es un portal entre la tercera y la cuarta dimensión. Los pobladores de ese planeta son físicos y etéreos almismo tiempo; son el escalón entre una y otra dimensión. Ellos son los guardianes del oráculo del amor, cuya fuerza permite al espíritu vivir en la creación y a cualquier elemento creado volver a su origen espiritual.

—¡Ah! —expresé con cierta duda.

—Cuando penetraste el tronco del árbol de la vida, viste cuatro escaleras. Cada una de ellas te lleva a un universo paralelo. Ahora comprendes que en este universo hay vida sutil en otros planos dimensionales, pero no podemos abrir la siguiente puerta del palacio, la entrada hacia los otros universos, hasta que no hayamos vencido alas fuerzas sombrías que han invadido la dimensión sutil de la galaxia. Por eso es que tú te has convertido en guerrero: ¿Estás dispuesto a rescatar las llaves que abren las puertas hacia la quinta, la sexta y la séptima dimensión?

Escuché con atención y repetí en mi mente aquellos conceptos, pero la verdad me fue imposible comprender muchas cosas.

—A su tiempo,sabrás de qué te estoy hablando, apenas comienza tu camino y no te es posible vislumbrar lo que hay más adelante, pero paso a paso se te irárevelando tu misión. Ven, sígueme, te lo voy a explicar de otra manera.

El gran pájaro me levantócon su pico y me lanzóa su espalda, donde caí montado entre sus dos alas. Luego alzó el vuelo y me llevó a conocer su reino. Los bosques y las selvas se extendían llenando de color los abismos del planeta. Llegamos hasta un desierto donde la oscuridad aún no abría paso al color y ahí aterrizamos.

—Aquí es donde se ilustra la razón —dijo el pájaro al aterrizar—.En el vacío de los pensamientos es donde brota la luz del entendimiento. Olvida todo lo que hasta aquí has vivido, aunque sea por un instante, y observa el vacío en busca de la respuesta.

Esperé con paciencia, vaciando mi mente decualquier recuerdo o concepto preconcebido de la existencia. Entonces, justo cuando había olvidado dónde estaba o quién era, vi que en la oscuridad brilló un punto luminoso, luego fueron dos y tres. En medio del triángulo imaginario,me pareció ver al cosmos comprimido y a través de él comprendí que la tercera dimensión era la materia y el espacio donde esta se mueve: el tiempo. Entonces apareció otro punto luminosoy un cuadrado contuvo al triángulo que había imaginado. La nueva línea que surgió era como una constante que traspasaba al espacio y a la materia, unvínculointangible que unía al universo. La imagen del cosmos se inundó de corrientes luminosas y oscuras que eran energías etéreas fluyendo entre la materia pero en otra dimensión. El cuadrado contuvo al triángulo y ambos giraron hasta que los siete ángulos formaron una nueva figura geométrica que se transformó en un hexagrama, luego en un pentagrama. La estrella de cinco puntas se mantuvo frente a mí y, desde su centro, vi brotar una imagen fiel y clara donde aparecía el Sistema Solar y las fuerzas espirituales que lo invadían. Parecía como una guerra entre las sombras y la luz. Observé cada planeta y comprendí que en cada uno de ellos se estaba librando un drama propio, pero la batalla máxima ocurría en el planeta Tierra. Ahí las fuerzas dela oscuridad chocaban contra las energías luminosas, formando tremendos huracanes que saturaban la superficie etérea del lugar.

Una vez que comprendí las magnitudes del conflicto, la imagen del pentagrama desapareció y volví a quedar en la oscuridad absoluta, pero a la distancia se veía el mundo de color invadiendo todo espacio de oscuridad y, en un abrir y cerrar de ojos, estuve dentro de un bosque de colores animados.

—Ya ves —dijo el gran pájaro que se encontraba a mi lado—,la luz y el color están ganando territorio sobre las tinieblas. Así como está ocurriendo en este planeta donde nos encontramos, la luz comenzará a retomar el territorio perdido hasta que logremos liberar al Sistema Solar, y a la galaxia, de las fuerzas retrógradas del caos, la confusión y laincertidumbre de las tinieblas.

—¿Cómo puedo ayudar a las fuerzas de la luz?

—Ya lo estás haciendo, pero todavía tienes mucho en quéayudar. Si decides seguir siendo guerrero galáctico, tu siguiente misión será viajar al territorio enemigo y confrontar a las fuerzas de la confusión.

—No entiendo —confesé.

—Mira —se inclinó el pájaro—,lo cierto es que has liberado a este planeta del hechizo que mantenía cautivasa las fuerzas de la luz. Los seres poderosos de las tinieblas no se han dado cuenta de que ya perdieron el control sobre el primer planeta. Como puedes ver,aquí en Mercurio se encuentra el manantial inagotable de la luz, no importa dóndete encuentres,tú tendrás disponible la facultad de iluminar a quien en tu camino se interponga. Esto quiere decir que con tu poder podrás hacer entrar en razón hasta al más necio de los seres cautivos.

Yo seguía sin comprender del todo lo que el gran pájaro me estaba diciendo, él pareció darse cuenta de mi duda y continuó:

»Pronto viajarás hacia Júpiter, ahí tendrás apariencia marciana pues los marcianos son seres pacíficos que no representan amenaza alguna para los seres sombríos que habitan en Júpiter. Pero debajo de tu disfraz guardarás la fuerza luminosa que aquí has encontrado.Digamos que tu mirada será una ventana hacia el corazón de Mercurio, o hacia el manantial de la luz. Recuerda, tu arma es tu mirada y se activa cuando sonríes.

—¿Se activa cuando sonrío?

—Así es, la luz fluye más fácilmente a través de la alegría, por eso cuando sonríes te conviertes en canal de las fuerzas positivas.

—¿Y si no sonrío, o sime enojo?

—No sonreír sería esconder tu poder, pero enojarse significaría que estás perdiendo las capacidades luminosas de entendimiento, que es el principio de la armonía. No te vayas a enojar, por ningún motivo;antes bien comprende a tus agresores y bríndales tu compasión.

El gran pájaro siguió dándome las indicaciones necesarias para continuar en la misión que voluntariamente había adquirido. Habló del poder de la oscuridad y explicó cómo era que habían logrado imponer su régimen de confusión sobre el Sistema Solar, y específicamentesobre el planeta Tierra. Con su explicación comprendí las razones absurdas de ciertos comportamientos humanos.

—Pero el régimen de la oscuridad ha terminado —concluyó—,ahora ha llegado el tiempo para que la luz vuelva a tomar el control sobre el destino de cada uno de los planetas y así abrir camino para que los dioses vuelvan a vivir entre nosotros.

Después de decir eso,el pájaro me colocónuevamente entre sus alas y me llevó de paseo por sus reinos. El corazón de Mercurio era parecido a los territorios de la imaginación más elevada. Yo me sentía como si hubiera retornado a mi primera infancia, a aquel lugar donde los límites de la realidad seestablecenpor la imaginación. Vimos palacios de cristal donde los seres de luz entraban y salían a voluntad. Al sobrevolar los bosques,se podía escuchar una melodía deliciosa que era el canto de los árboles y de toda la vida que albergaban. El sólo escuchar tan deliciosa melodía me provocó un estado de gozo que no me permitía dejar de sonreír. Entonces comprendí a qué se había referido el gran pájaro al indicarme que mi arma era mi sonrisa. Por un momento quise permanecer en aquel paraíso por la eternidad, pero justo entonces el pájaro voló tan alto que salimos por el cráter, que era la entrada al alma de ese planeta. Allí el pájaro se inclinó para que lo desmontara y me dijo:

—Este viaje fue sólo una probada de lo que encontrarás una vez que hayas logrado vencer en tu batalla. Vale la pena emprender el viaje hacia el territorio hostil, pues al final de tu camino encontrarás una realidad que antes sólo podías imaginar. Ahora es tiempo de que continúes tu camino, hermoso guerrero, tú que has traído la semilla de luz que nos liberaría del encanto en el cual estábamos cautivos. Sigue adelante y libera a los demás seres galácticos del estado que voluntariamente han adoptado. Lleva la luz a las tinieblas, los dioses te protegen, se manifiestan a través de tu mirada.

Después de decir esas palabras,el gran pájaro se lanzó hacia dentro del cráter, dejándome solo en la superficie desértica de Mercurio.

Conocer el alma de Mercurio fue una experiencia por demás encantadora. El encuentro con el gran pájaro me había llenado de una alegría indescriptible que sentía emanaba de todo mi ser. Caminé por el desierto, pero las estrellas desde las alturas, me invitaban a abarcarlas. Volteé a mi alrededor por última vez y luego enfoqué mi vista hacia el cielo nocturno; en ese momento, mi nave despegó.

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